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La mortalidad materna: una dramática realidad latinoamericana y caribeña

Reunión Comité Especial de Población y Desarrollo de la CEPAL

Quito, Ecuador, 6 de Julio 2012

Ana María Pizarro – RSMLAC SI Mujer. Nicaragua

Metas que no se cumplen en mortalidad materna.

Latinoamérica y el Caribe han reducido el 41% la mortalidad materna que reportaban en 1990, sin embargo, esta demostrado que no se va a poder cumplir la meta de reducir este parámetro en 75% para el año 2015, tal como lo estableció el Programa de Acción de la CIPD.

Anualmente, más de 8,800 mujeres mueren por causas directas en la región. 13 países tienen una razón de mortalidad materna por encima de la media regional, o sea más de 80 mujeres muertas x 100,000 nacidos vivos. En la región, 5,6 x 100,000 muertes maternas son por VIH Sida.

En los servicios de salud persisten problemas de calidad, de cobertura, aumentan las causas indirectas de muerte, se están muriendo mujeres con problemas preexistentes que se agravan con el embarazo por fallas en la atención prenatal.

La tasa anual de abortos inseguros en la región latinoamericana y del Caribe es de 31 x 1,000 igual que en África subsahariana, sin embargo no ha sido tema de exposiciones ni de debates en esta reunión del Comité Especial de la CEPAL, donde se analiza el cumplimiento del Programa de Acción de la CIPD que establece claramente las estrategias nacionales que deberían aplicarse para “reducir la necesidad del recurso del aborto”, tal como lo define.

La desigualdad en la mortalidad materna esta en todos los ámbitos, las mujeres indígenas concentran la mortalidad en la región. Por falta de acceso de las mujeres indígenas y afrodescendientes y rurales la mortalidad materna es 3 o 4 veces más alta que en al resto de población y hay falta de acceso cuando la mortalidad materna es más alta que el promedio regional. Faltan los cuidados obstétricos esenciales, las necesidades insatisfechas no permiten llegar al estándar recomendado por la OMS, los servicios de salud no cuentan con sangre disponible, medicamentos esenciales, personal capacitado, horarios adecuados ni servicios de calidad.

Son responsables de la mortalidad materna el limitado desempeño de los sistemas de salud que no logran la cobertura universal, dado que las intervenciones efectivas siguen siendo insuficientes y bajas. Algunos países establecen modelos de salud especiales y han avanzado en servicios locales, que sin embargo aún no ofrecen resultados relevantes.

Cuando más baja es la prevalencia anticonceptiva es más alta la mortalidad materna. Las necesidades insatisfechas de uso de métodos anticonceptivos prevalecen en mujeres en el quintil mas bajo de ingresos y en las mujeres rurales. El índice de seguridad anticonceptiva que debería ser de 100, apenas esta en 46 por ciento en la región.

Niñas embarazadas, violencia sexual y alto riesgo.

La mortalidad materna en menores de 15 años, según una investigación de la FLASOG entre el 2010 y 2011 tiene como causas directas el aborto inseguro y la hipertensión gestacional, los riesgos de morir se duplican en menores de 15 años con relación a las de 15 a 19 años. La gran mayoría de estos embarazos son producto de la violencia sexual, y muchas veces solamente se atiende el “alto riesgo obstétrico” sin considerar la denuncia legal para que las victimas tengan acceso a la justicia.

En la región son frecuentes los titulares de periódicos anunciando niñas embarazadas y las respuestas gubernamentales exigiendo mantener esos embarazos hasta su término, al margen de los riegos inminentes y de la violación de los derechos humanos de niñas y adolescentes, ignorando las circunstancias violentas y abusivas que los generaron.

Adolescentes y jóvenes, suicidios y embarazos no planificados.

Cada día se reportan en la región más suicidios relacionados al embarazo en adolescentes y jóvenes, pero no se incluyen en las tasas nacionales de mortalidad materna por considerarlos “no relacionados” al embarazo. De esta manera se enmascaran las estadísticas, se anuncian “reducciones” de mortalidad materna no sustentadas debidamente y se ignora una realidad a la que los Estados y las sociedades deberían responder.

Las jóvenes no cuentan con suficientes servicios de salud reproductiva y prevención del embarazo, las y los jóvenes no logran ejercer sus derechos por restricciones de distinta índole. Persisten las dificultades en las políticas de educación en sexualidad y en cobertura. Jóvenes de ambos sexos enfrentan barreras legales que dificultan el acceso a métodos anticonceptivos, barreras sociales por desinformación, juicios de valor y mitos sobre sexualidad en la adolescencia.

El Fondo de Población manifiesta que para reducir la mortalidad materna en la región “Se trata de mantener los logros, llegar a la cobertura universal, acelerar la capacidad de respuesta, resolver el problema del embarazo en la adolescencia, responder a la violencia sexual, a los suicidios relacionados a embarazos como causas indirectas de mortalidad materna, expandir la educación sexual, los métodos anticonceptivos seguros y la participación social”.

Para lograrlo, desde la redes y organizaciones feministas manifestamos que “Se trata además, de democratizar los Estados, erradicar la pobreza y la discriminación de las mujeres, eliminar todas las leyes que restringen el aborto seguro, incrementar los presupuestos para la salud y educación, garantizar la participación activa de las organizaciones de mujeres en todas las instancias donde se toman decisiones relacionadas al cumplimiento del Programa de Acción”.

 

Tremenda tarea pendiente a casi 20 años de El Cairo!.